Paradoja


Salem
Para el poder
Andrés Arango 

El poder sirve para dos cosas principalmente, para tener control de lo que sucede alrededor y para adentrarse en un festín de decadencia que casi siempre termina llevándose por delante a una u otra persona o a millones si quiere. Si usted revisa la historia de la humanidad seguramente no le va a sorprender que en cada uno de los episodios de esta convulsionada existencia haya registro de un rey tirano, de un faraón esclavista o de un cura pederasta.
¡Si a mí me preguntan la figura de Hitler y Jesucristo es la misma cosa!. En nombre de los dos se ha matado una sorprendente cantidad de individuos judíos y de otras razas también, a los dos los conocen en todo el mundo, los dos tienen credo y un uniforme que identifica a sus vasallos. Cuál de los dos pues va a responder por los 6 millones de judíos que nos mataron entre 1939 y 1945. ¿Hitler? ¿Está loco?, ese man no responde ¡olvídese! O quién va a responder por la muerte de las 19 brujitas en Salem que mataron en nombre de Jesucristo, ese tampoco responde, porque en el código penal de la justicia divina está escrito que quien batalla en nombre del señor irá al reino de los cielos. ¡Punto!, ósea que ni responde Hitler, ni Jesucristo, ni el cura loco (valga la redundancia), el mismo que las mató a todas para sacarle los demonios. Que intolerancia, que ignorancia, que asco que me da de esta tierra de locos. ¡Mentiras! o ¿será que algunos nacieron para matar y otros para ser matados?.
Iba a hablar de la edad media como una época oscura en la cual ocurrieron cosas abominables en el nombre de un señor Dios, pero como seguimos en las mismas entonces no voy a poder separar la edad media de otra época, digamos que estamos en la edad tres cuartos y así nos evitamos conflictos con las fechas.
Pero siguiendo con lo que venía un párrafo antes del que acabo de escribir, osea, con las brujas de Salem miren lo que me encontré en un blog por ahí “En 1692 el reino del terror se apoderó de Salem, Massachussets, marcando uno de los capítulos más negros de la historia. Cuando varias jóvenes de la comunidad puritana de Salem comienzan a tener convulsiones, sus gentes piensan en lo sobrenatural como posible causa. Guiados por el reverendo Samuel Parris, padre de una de las chicas afectadas, deciden ir en busca de las brujas que están intentando acabar con ellos. En diez meses, 19 personas inocentes son acusadas de brujería, juzgadas y puestas bajo la soga del verdugo.”
Samuel Parris ¡Hijueputa 19 veces!: una por cada brujita, una por cada vida que arrebató el loco marica este, una por cada sueño, por cada ilusión, por cada deseo, por cada niño huérfano, por cada esposo viudo, una por Jesucristo el autor intelectual de esta barbarie, de este derramamiento indiscriminado de sangre santa de brujita incomprendida. Yo les voy a decir lo que pienso de lo que pasó en Salem: ¡Nada!,  vea le hago un recuento Samuel Parris, el Hijueputa 19 veces, Anda en  el cielo, Jesucristo no responde, Hitler tampoco y a nuestras brujas las mataron y a los 6 millones de judíos también. ¿Que por qué las mataron?, porque andaban tan estresadas con el cuento de la brujería que se terminaron por enloquecer, o lo que dirían los clarividentes (psicólogos) histeria colectiva.
Mejor dicho ¡Apague (la hoguera) y vámonos!



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La Alarma


Andrés Felipe Arango


Les gustaba la seguridad porque sentían que lo malo que pudiese pasar era culpa del seguro, así podían librarse de cargos de conciencia, que resultan inútiles a la hora de reparar las cosas, o bien, reemplazarlas de acuerdo al estado en que se encuentren.


Compraron entonces una alarma conectada directamente a un sistema de monitoreo que a su vez está conectada a un sistema de vigilancia civil del estado, se considera fuerza pública y se le llama de cariño Policia; Police para el gringo y Polizia para el italiano, muchos idiomas tienen una versión extrañamente parecida para llamar de cariño en esencia a la misma cosa.


Aunque la alarma la adquirieron para la época de Semana Santa, que da por la misma época del spring brake, amigo gringo; esta no la habían podido usar debido a las restricciones laborales de los dos. El viaje lo organizaron más por las ganas de estrenar la alarma que por una necesidad real de viajar, tenían la esperanza de que algún hábil ladrón de apartamento o como dicen en mi tierra apartamentero, quisiera irrumpir en la casa, para que así probara un poco de la medicina que allí le tenían preparada.


La necesidad real de conseguir la alarma provino de la mejor amiga de ella, unas semanas antes le robaron todo lo que tenía. Luego de eso compró un alarma, y aunque el daño ya está hecho ya tiene la seguridad de que no va a volver a pasar, o al menos tiene la sensación de seguridad de que ya podrá expiar sus culpas en la alarma. La Alarma compraron a buen precio con un conocido de él, en una de las compañías de alarmas de la ciudad. Era de la buena porque todo el mundo lo decía, ya con la alarma comprada podían irse a la China si se quiere pero con la casa protegida.


El viaje transcurrió sin mayores contratiempos, se hizo lo normal, lo que se debe hacer cuando se viaja. La foto, la comida de la zona de donde uno proviene, el sexo matutino y vespertino, la caminata, el guía, el hotel, dejar las llaves en la recepción, hablar espontáneamente con un taxista o un vendedor ambulante, comprar los traídos para la familia que se quedó en Medellín, hacerse unas trenzas que en la punta tienen unos pedacitos de papel aluminio y unos pequeños aros de colores o  shakiras.


La alarma por su parte fue encendida antes de salir de la casa, esta alarma tenía una particularidad, cuando una persona se acercaba a la casa hacía un sonido gutural como cuando un perro rabioso tiene hambre, era realmente atemorizante escuchar o siquiera pensar en aquel infernal sonido, cualquier ladrón que hubiese escuchado la alarma habría corrido despavorido.


Así que cuando llegaron a la casa efectivamente se escuchó el seco sonido de la alarma, Carlos abrió la puerta y Ana vio como su marido fue mordido en el cuello, cayó muerto enseguida.

2 comentarios:

  1. I LIKE IT! Victimas de nuestros inventos, siempre me ha dado la impresión que la inseguridad y la consecuente necesidad de seguridad que esta trae, tambien es uno de nuestros inventos. Será la inseguridad solo una sensación?, porque tambien se me ocurre pensar que es la envidia la gran originadora de la inseguridad , el poseer lo que el otro posee y yo no, hacer lo que el otro hace y a mi no se me había ocurrido. Y el otro, el que sí lo hace y sí posee, no menos humano y poco original, que ganas de restregarte en la cara al otro, ese pastel con crema blanca que dice: sí hago y sí poseo, pero soy tan torpe en mi ejercico de humanidad que la alarma se me dispara y me muerde.

    Caro.

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  2. Muchas gracias por tu comentario, finalmente para mi uno de los objetivos de escribir es abrir la discusión, servir como punto de partida para este tipo de espacios.

    Para mi la cultura de la seguridad está atravesada por la cultura del miedo. En la Televisión nos regalan una buena dosis de miedo a cambio de que miremos su publicidad y lo hacemos porque no somos nosotros los que aparecemos en las historietas de Policias y Ladrones.

    Cuando ese miedo nos abruma y nos abarca es cuando la misma seguridad se vualve en nuestra contra y nos muerde en el cuello. ESA ES LA PARADOJA (PARADOX)

    Andrés

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